Última actualización sobre los aranceles impuestos. El sector automotriz de Estados Unidos genera alrededor del 3.5% del PIB estadounidense y es el segundo mayor empleador industrial, destacándose por su capacidad de innovación y adaptación tecnológica. Además, la transición hacia los vehículos eléctricos y la integración de tecnologías avanzadas está transformando el panorama competitivo, consolidando su importancia estratégica en el comercio internacional y la sostenibilidad.
Publicado el 04 de abril de 2025
La industria automotriz de Estados Unidos es una de las más influyentes y dinámicas del mundo, desempeñando un papel clave en la economía nacional y global. Desde sus inicios en Detroit a principios del siglo XX, con pioneros como Ford revolucionando la producción en masa, ha evolucionado a través de modelos rígidos fordistas hacia sistemas flexibles y multimodales como el toyotismo. Actualmente, los «Tres Grandes» fabricantes estadounidenses General Motors, Ford y Fiat Chrysler dominan el mercado nacional, aunque enfrentan creciente competencia de empresas extranjeras y emergentes como Tesla, líder en vehículos eléctricos.
En Cámara Valencia hemos elaborado un informe en el que analizamos en detalle cómo afectará a la industria automovilística de la Comunidad Valenciana el anuncio de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos.
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Según el informe de la Cámara, el efecto sobre los vehículos acabados es nulo, dado que desde la Comunidad Valenciana ya no se exporta al mercado estadounidense, sino a Europa. El efecto directo más importante va a ser sobre los componentes, especialmente motores y árboles de transmisión, ya que aunque el peso del mercado estadounidense se ha reducido en los últimos años, sigue siendo significativo.
También se va a producir un efecto indirecto sobre la industria valenciana de componentes del automóvil. Una parte importante se dirige a México y Canadá, pero podría verse recortada por las exigencias del Tratado de Libre Comercio para quedar exentos del arancel (certificar un mínimo de contenido estadounidense).
La industria europea del automóvil es el principal cliente de la industria valenciana de componentes. En tanto en cuanto esta industria (sobre todo la alemana, británica o francesa) se vea afectada por los aranceles anunciados por Trump, podría repercutir negativamente en las exportaciones de las empresas valencianas. No obstante, durante la última década las empresas del sector han apostado por la diversificación de mercados y marcas, la calidad y la eficiencia, lo que les proporciona una mayor resiliencia ante los shocks y cambios en el mercado internacional del automóvil.
Los aranceles anunciados, por su amplitud y magnitud, suponen una importante distorsión de una de las principales industrias a nivel mundial, que se caracteriza por ser una de las que posee las cadenas de suministro más globalizadas. Por tanto, la onda expansiva se notará en muchos países, fabricantes y no fabricantes.
Todas estas distorsiones dentro de la cadena de valor mundial tendrán como consecuencia un aumento de los costes de fabricación, aumento del precio final, e incidencias en las decisiones de inversión de las grandes multinacionales.
Esta medida se produce en un momento en el que la industria europea del automóvil se haya en una fase crítica y de transición hacia el vehículo eléctrico. Estos cambios deben de ser aprovechados por la industria automovilística europea, con el apoyo público, para reforzar la inversión en innovación, tecnología y eficiencia, que permita al producto europeo competir a nivel mundial.
Además, la industria europea del automóvil, principal cliente de los componentes valencianos, podría reducir su demanda debido a estas medidas, lo que repercutiría negativamente en las exportaciones locales. Sin embargo, la apuesta estratégica por la diversificación, la calidad y la eficiencia ha fortalecido la resiliencia de las empresas valencianas frente a estos desafíos globales. En un contexto marcado por la transición hacia el vehículo eléctrico, esta medida también encarece los costos de producción y altera las cadenas de suministro globalizadas, lo que podría frenar inversiones clave. La industria automotriz valenciana enfrenta así un reto crítico que exige innovación y apoyo institucional para mantenerse competitiva en un mercado cada vez más complejo y cambiante.